
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha dado a conocer este jueves desde Quito, la capital de Ecuador, que la Administración Trump ha calificado como organizaciones terroristas a las bandas criminales ecuatorianas Los Choneros y Los Lobos, en el marco de su visita al país sudamericano.
«Destinaremos 13.7 millones de dólares a la lucha contra las drogas y la delincuencia. Trabajaremos también para invertir seis millones de dólares en drones y vehículos aéreos no tripulados para Ecuador para que la Armada de Ecuador pueda combatir este flagelo», ha manifestado durante una rueda de prensa al lado de su homóloga ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld. Estas acciones, según ha detallado Rubio después de reunirse con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, integran un esquema a largo plazo destinado a posicionar tropas estadounidenses en territorio ecuatoriano, lo que facilitaría entrenamientos y misiones compartidas para «enfrentar amenazas comunes».
La Asamblea Nacional de Ecuador ratificó en junio pasado una modificación constitucional que autoriza la instalación de bases militares foráneas en la nación, algo que se prohibió en 2009 bajo el gobierno de Rafael Correa, ante las alertas de la oposición respecto a la erosión de la soberanía territorial. De acuerdo con el presidente ecuatoriano, esta presencia de Estados Unidos contribuirá a enfrentar el crimen organizado y ha afirmado que, durante el tiempo en que Estados Unidos utilizó la base de Manta, las incautaciones de cocaína se incrementaron en casi un 500 por cien.
Además de abordar el narcotráfico y el blanqueo de capitales, Rubio ha manifestado su deseo de expandir los lazos económicos con Ecuador. «No estoy a cargo de los aranceles, pero entiendo su importancia en nuestra relación bilateral. Hemos avanzado mucho en ese sentido. Hemos avanzado mucho en nuestras negociaciones y esperamos pronto hacer un anuncio positivo», ha expresado.
La llegada de Rubio a Quito ocurre tras el anuncio reciente por parte de Estados Unidos y Ecuador de que están finalizando un pacto para que el país latinoamericano acoja hasta 300 migrantes al año, presumiblemente sin historial delictivo, en el contexto de las iniciativas de la Administración Trump para acelerar las expulsiones. Noboa ha demostrado alineación con ciertas posturas promovidas desde Estados Unidos sobre la existencia de mafias en la zona y ha calificado, por instancia, como organización terrorista al Cártel de los Soles, una medida igualmente adoptada por Washington.

