
El Gobierno de Reino Unido dio a conocer este viernes una nueva serie de más de un centenar de sanciones dirigidas contra barcos, individuos y entidades acusadas de facilitar el transporte de petróleo o de equipos militares hacia Rusia, en un contexto donde el presidente ruso, Vladimir Putin, «sigue intensificando la guerra, aterrorizando a los ucranianos con misiles y drones y matando a civiles inocentes».
El Ejecutivo de Keir Starmer expresó su lamento por la ausencia de acciones de Putin hacia una solución pacífica del conflicto, motivo por el cual incorpora a su lista negra 70 buques asociados a la ‘flota en la sombra’, mediante la cual Rusia continuaría exportando combustibles fósiles a pesar de las repetidas rondas de penalizaciones impuestas por la comunidad internacional.
Adicionalmente, las sanciones apuntan a 30 personas y entidades involucradas en el suministro de equipos electrónicos, productos químicos o explosivos que podrían ser empleados por Rusia en la producción de armas. Este conjunto abarca empresas con base en China, Turquía y Azerbaiyán.
La nueva ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, quien inicia su mandato con un viaje inaugural a Kiev, enfatizó en un comunicado que «Reino Unido no se quedará parado mientras Putin sigue con su bárbara invasión de Ucrania». En ese contexto, describió como «vital» la adopción continua de medidas para «aumentar la presión económica sobre Rusia y cortar el flujo de dinero que necesita desesperadamente para pagar su guerra ilegal».
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, expresó su gratitud por las acciones anunciadas desde Londres, interpretándolas como «un fuerte golpe a la flota en la sombra rusa y a las cadenas de suministros militares». «Ucrania aboga desde hace tiempo por presionar a Rusia precisamente en estos dos puntos para privar a Moscú de cualquier oportunidad que le permita continuar la guerra», manifestó en redes sociales.
Ahora, Zelenski espera que «otros socios» internacionales adopten una postura similar, ya que «se debe hacer todo lo posible para dejar sin dinero a la maquinaria de guerra rusa». De acuerdo con él, «es la única manera de parar a Rusia».

