
Este jueves, Estados Unidos ejerció su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU contra un proyecto de resolución que solicitaba un alto el fuego inmediato, incondicional y permanente en la Franja de Gaza, junto con la liberación de los rehenes retenidos por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y otras milicias palestinas. De haber sido aprobada, esta resolución habría resultado vinculante para las partes involucradas y contó con el respaldo de los demás 14 Estados miembros del organismo de Naciones Unidas responsable de preservar la paz y la seguridad global.
El texto, impulsado por los diez Estados miembros no permanentes, demandaba además la eliminación de las barreras impuestas por Israel a la asistencia humanitaria, urgiendo a Israel, en su rol de potencia ocupante, a asegurar una distribución segura y sin obstáculos hacia los civiles que enfrentan necesidades urgentes.
Después de la votación, Hamás declaró que la decisión de Estados Unidos de no respaldar el documento «representa una flagrante complicidad en el genocidio cometido por la ocupación sionista». «El uso del veto da ‘luz verde’ a la continuación de los crímenes de muerte, hambre y brutal ataque criminal contra la ciudad de Gaza», ha sostenido. «Exigimos que se impida la continuación del crimen de genocidio, documentado internacionalmente, y que los líderes (israelíes) rindan cuentas por sus crímenes ante el Tribunal Penal Internacional (TPI)», se indica en un comunicado difundido por el diario ‘Filastín’, vinculado al grupo.
Por otra parte, Hamás elogió la posición adoptada por los diez países que propusieron la resolución y les exhortó, al igual que a otros naciones y entidades internacionales, a «seguir presionando al Gobierno del criminal de guerra Netanyahu para que detenga su agresión».
En tanto, el representante palestino ante Naciones Unidas, Riad Mansur, expresó su pesar por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a una resolución que, según él, «representa el mínimo indispensable que dictan la humanidad, la legalidad y la moral». «El silencio del Consejo perjudica enormemente su credibilidad y autoridad. Esto demuestra que, cuando se trata de crímenes atroces, el uso del veto simplemente no debería permitirse», ha señalado, describiendo la negativa de Washington como «profundamente lamentable y dolorosa».
Mansur agregó que «todos los Estados deben asumir su responsabilidad y tomar medidas decisivas que disuadan a Israel de continuar sus planes criminales» en Palestina, recordando su estatus como «potencia ocupante». «Tienen las herramientas y deben usarlas, incluyendo una fuerza de protección internacional y medidas de rendición de cuentas inmediatas y tangibles», argumentó.
La operación militar de Israel, iniciada como respuesta a los asaltos perpetrados el 7 de octubre de 2023 por Hamás y otras facciones palestinas —que causaron alrededor de 1,200 fallecidos y cerca de 250 secuestrados—, ha provocado hasta ahora más de 65,100 muertes entre los palestinos y aproximadamente 165,600 heridos.

