
Dos personas implicadas en la organización del evento informaron a Reuters que Estados Unidos no recibió invitación para un encuentro destinado a discutir la situación de la democracia a nivel mundial, el cual es coordinado por Brasil, Chile y España en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En el año 2024, durante la administración del presidente Joe Biden, Estados Unidos sí había sido invitado a esa reunión, aunque «el mundo ha empeorado tanto desde el año pasado que hay personas que ya no pueden ser invitadas», expresó una de las fuentes.
Una de las fuentes indicó que los ataques lanzados por Donald Trump contra Brasil, en relación con el enjuiciamiento del expresidente Jair Bolsonaro —quien fue condenado este mes por planear un golpe de Estado—, contribuyeron igualmente a la elección de dejar fuera a Estados Unidos de la cita.
Trump, en respuesta a lo que calificó como una «caza de brujas» en contra de Bolsonaro, aplicó aranceles elevados a los productos importados desde Brasil y sancionó al juez del Supremo Tribunal Federal encargado de supervisar el proceso, Alexandre de Moraes.
«No es posible invitar a quienes cuestionan nuestra democracia y nuestras instituciones», manifestó una de las fuentes.
El lunes, el Gobierno de Estados Unidos dio a conocer sanciones adicionales, dirigidas en esta ocasión contra Viviane Barci de Moraes, quien es la esposa del juez Moraes, y contra el despacho de abogados que ella dirige.
Además, Estados Unidos procedió a suspender las visas de varios integrantes del poder judicial de Brasil, así como del procurador general del país, Jorge Messias.
El evento, titulado «En defensa de la democracia y contra el extremismo», se llevará a cabo el miércoles en el transcurso de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Para el lunes, 12 jefes de Estado ya habían ratificado su participación, siendo la mayor parte de ellos provenientes de naciones latinoamericanas.
Este año, Colombia y Uruguay se suman también a la tarea de organizar el encuentro.

