
El vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, mostró este miércoles su optimismo respecto a que la conexión positiva que se percibió el día anterior entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump, durante un encuentro en los corredores de la sede de la ONU, contribuya a superar el conflicto diplomático originado por los aranceles impuestos por Estados Unidos. Alckmin destacó que la «buena sintonía» entre ambos líderes puede ser clave para «hallar la solución más adecuada frente al ‘tarifazo’ injusto» que la Administración Trump aplicó a ciertas exportaciones brasileñas, con tasas que alcanzan hasta el 50 por ciento.
Además, el vicepresidente señaló que, de los diez productos que Brasil adquiere con mayor frecuencia a Estados Unidos, ocho están exentos de gravámenes. «Nos esforzaremos por encontrar un camino para resolver esta situación», afirmó Alckmin en declaraciones a la prensa desde Río de Janeiro, según reportes de medios locales. Por otra parte, mencionó que aún no puede confirmar la fecha precisa del encuentro que, según lo anunciado por Trump, ambos mandatarios podrían sostener la próxima semana, tras el breve pero cordial intercambio que tuvieron antes de que Trump hablara en la ONU.
Trump, por su parte, describió a Lula como «un hombre muy agradable» y afirmó que hubo una buena impresión mutua durante su conversación. Sin embargo, también admitió ante la Asamblea de Naciones Unidas que los aranceles a Brasil fueron una respuesta a la supuesta persecución contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien enfrenta una condena de 27 años de prisión por golpe de Estado. Este cambio en el tono de Trump hacia Lula sorprendió a algunos seguidores de Bolsonaro, considerando las tensiones previas y los intentos de ambos por deslegitimarse mutuamente.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Fernando Haddad, aseguró que el presidente Lula no aceptará ningún tipo de «humillación» en un posible encuentro directo con Trump. Respondiendo a cuestionamientos irónicos de la oposición sobre dicha reunión, Haddad defendió la postura de Lula, diciendo: «Lula no necesita que nadie le enseñe diplomacia». Asimismo, resaltó el contraste en cómo la comunidad internacional percibe a Lula en comparación con Bolsonaro, recordando el episodio en que este último expresó de forma «vergonzosa» un «te quiero» a Trump. Haddad subrayó que «Lula camina con dignidad, consciente de sus raíces humildes, pero exigiendo respeto para él y para Brasil».

