
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo caso omiso el viernes de las numerosas críticas recibidas y reiteró recomendaciones médicas carentes de sustento científico, insistiendo en que las mujeres embarazadas y los niños pequeños eviten el uso del conocido analgésico Tylenol. Durante una conferencia de prensa celebrada el lunes en la Casa Blanca, Trump había relacionado el autismo con las vacunas infantiles y el consumo de Tylenol durante el embarazo, otorgando credibilidad a afirmaciones sin respaldo científico en el ámbito de la política sanitaria de Estados Unidos.
El viernes, Trump reafirmó su postura a través de una publicación en Truth Social, donde volvió a solicitar que la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, se administre en tres dosis individuales en lugar de combinadas. Además, instó a posponer la vacuna contra la hepatitis B, que suele aplicarse en las primeras 24 horas tras el nacimiento, hasta que los niños alcancen los 12 años de edad. En su mensaje, escribió: «Mujeres embarazadas, no usen Tylenol a menos que sea absolutamente necesario, no le den Tylenol a sus hijos pequeños por ningún motivo, dividan la vacuna triple vírica en tres dosis completamente separadas (¡no las mezclen!), tomen la vacuna contra la varicela por separado, tomen la vacuna contra la hepatitis B a los 12 años o más y, lo más importante, ¡vacúnense en cinco visitas médicas separadas!».
Estas indicaciones de Trump, quien el lunes admitió no ser médico, van en contra de las recomendaciones de las asociaciones médicas, las cuales destacan que el acetaminofeno o paracetamol, componente principal de Tylenol, es seguro para el bienestar de las mujeres embarazadas según múltiples estudios. Numerosos colectivos médicos, de investigación y de apoyo al autismo expresaron su rechazo tanto al anuncio del lunes como a la publicación del viernes.
Estas declaraciones recuerdan las conferencias de prensa de Trump durante los primeros meses de la pandemia, cuando solía ofrecer consejos sin base científica, como sugerir el consumo de cloro, algo que sus seguidores minimizaron posteriormente. Aunque el viernes no hizo mención directa al autismo, su persistencia en estas recomendaciones coincide con una declaración de su propia Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) esta semana, que señaló que existe una asociación, pero no un vínculo comprobado, y recomendó a las mujeres consultar con sus médicos.

