
En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, instó a fortalecer el multilateralismo, detener la carrera armamentista y priorizar la diplomacia como herramienta para resolver conflictos, mientras reafirmó el compromiso de México con el derecho internacional y la protección de los derechos humanos. Representando a la presidenta Claudia Sheinbaum, el canciller denunció la persistencia de la pobreza en un mundo de inmensa riqueza y criticó el aumento del gasto militar, que, según señaló, “ha crecido tres veces más que la economía global”. “La carrera armamentista, la acumulación desmedida de riqueza y las transgresiones al derecho internacional son el motor de la guerra y la violencia”, afirmó.
De la Fuente reiteró la urgencia de un cese al fuego en conflictos como los de Gaza y Ucrania, enfatizando que “las guerras deben terminar de inmediato” y que las soluciones deben surgir de negociaciones inclusivas entre todas las partes involucradas. “Ante la proliferación de armamento, debemos privilegiar la política, la mediación, el diálogo, el derecho y la diplomacia”, subrayó. También reafirmó principios históricos de la política exterior mexicana, como la oposición a bloqueos económicos y sanciones unilaterales, destacando la condena al embargo contra Cuba y la demanda de que sea retirada de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
En el tema migratorio, el canciller defendió que México rechaza la criminalización de las personas obligadas a abandonar sus hogares. “Las y los migrantes son individuos con derechos que aportan valor a las comunidades que los reciben. Solo abordando las causas profundas lograremos una movilidad más segura y ordenada”, aseguró. Sobre el futuro de la ONU, advirtió que la organización “no puede quedar marginada” y debe volver a sus fundamentos de paz, desarrollo sostenible y derechos humanos. Expresó su esperanza de que la próxima secretaria general, “que deseamos sea una mujer de nuestra región”, lidere la renovación que el organismo necesita.
Además, el canciller ofreció un panorama de lo que llamó la “cuarta transformación de la vida pública de México”, destacando un proyecto nacional basado en una economía moral y la justicia social. Entre los logros mencionados, resaltó el reconocimiento de la ONU a la reducción de la pobreza en 13.5 millones de personas, la disminución de la desigualdad, la implementación de una pensión universal para adultos mayores y un programa de reforestación que describió como “el más grande del mundo”. Concluyó que la credibilidad internacional de México se fundamenta en estos avances internos, conectando el bienestar de su pueblo con su compromiso global por la paz y el respeto al derecho internacional.

