
El pasado 1 de octubre, Chile confirmó la llegada al país de cinco integrantes de la banda criminal Tren de Aragua, extraditados desde Estados Unidos. Entre ellos se encuentra un individuo vinculado al asesinato de Ronald Ojeda, un exmilitar venezolano disidente de 32 años que tenía estatus de refugiado político en territorio chileno. Ojeda fue secuestrado el 21 de febrero de 2024 en la capital, Santiago, por personas que se hicieron pasar por policías chilenos. Su cuerpo fue encontrado nueve días después, dentro de una maleta enterrada en un sector popular de la ciudad.
La Fiscalía de Chile ha señalado que el móvil del crimen podría ser de índole política, aunque se ha abstenido de atribuir responsabilidad directa al régimen venezolano. Uno de los extraditados, Edgar Benítez, alias «El Fresa», de nacionalidad venezolana, está acusado de participar en el secuestro y homicidio de Ojeda. Benítez fue arrestado en febrero en el estado de Indiana y arribó a Santiago el martes junto a otros cuatro presuntos miembros de alta peligrosidad del Tren de Aragua, quienes también enfrentan cargos por diversos delitos ante la justicia chilena.
María Angélica Aguirre, directora nacional subrogante de Gendarmería, entidad encargada de las cárceles en Chile, informó a la prensa que los cinco sujetos «fueron recibidos en extradición desde Estados Unidos» y trasladados a un centro penitenciario de máxima seguridad. Hasta el momento, una docena de personas han sido detenidas en Chile por el secuestro y asesinato de Ojeda. Sin embargo, el fiscal nacional, Ángel Valencia, destacó que «los autores intelectuales del crimen todavía están libres». Ojeda había buscado refugio en Chile tras escapar de una prisión en Venezuela, donde enfrentaba acusaciones de conspiración.

