
El presidente francés Emmanuel Macron fue visto caminando en soledad a orillas del río Sena durante una gélida mañana otoñal, apenas unas horas después de que su más reciente primer ministro se viera forzado a renunciar, incapaz de consolidar un gabinete que sobreviviera más de un día. Vestido con un abrigo negro, salió por una reja de hierro forjado hacia el borde de piedra, mientras sus escoltas permanecían a cierta distancia. Este momento, grabado desde lejos y transmitido por la televisión nacional, trajo a la memoria imágenes de Charles de Gaulle buscando refugio en las vastas llanuras de Irlanda tras su renuncia a finales de los sesenta, reflejando a un líder que se repliega en sí mismo mientras su etapa política parece llegar a su ocaso.
Aunque Macron seguirá siendo presidente hasta 2027, la renuncia de Sébastien Lecornu, su quinto primer ministro en apenas dos años, ha intensificado las especulaciones sobre si logrará completar su último mandato. Lecornu, un cercano colaborador del presidente, señaló en una breve declaración a los medios que «las condiciones ya no estaban dadas» para desempeñarse como jefe de gobierno y lograr la aprobación de los presupuestos para 2026, su principal desafío. A pesar de esto, el político de 39 años aceptó realizar «negociaciones finales con las fuerzas políticas por la estabilidad del país», según compartió en la red social X. Fuentes cercanas al presidente indicaron que, de no lograrse un acuerdo, Macron «asumirá sus responsabilidades».
El pasado lunes, Macron mostró determinación para evitar un desenlace desfavorable, otorgándole a Lecornu un plazo de dos días para sostener diálogos de última hora con la oposición y encontrar una salida al impasse. Al darle esta oportunidad final, el presidente expresó su rechazo a las alternativas que enfrenta: convocar nuevas elecciones parlamentarias, que podrían beneficiar a la extrema derecha, o presentar su propia renuncia, una opción que ha desestimado en múltiples ocasiones.
La crisis ha generado un creciente descontento entre la población. Según una encuesta de Elabe para BFMTV publicada recientemente, casi la mitad de los franceses considera a Macron responsable de la situación actual, y un 51% opina que su dimisión podría ayudar a resolver el estancamiento. En este contexto, Philippe Ballard, legislador de extrema derecha de la Agrupación Nacional, escribió en X que el presidente debe «sacar consecuencias», optando por la renuncia o la disolución del Parlamento. Por su parte, Marine Le Pen, líder de ese mismo partido, exigió la disolución de la Asamblea y la realización de nuevas elecciones, intensificando la presión sobre un presidente que parece cada vez más aislado y sin respaldo claro.

