
Este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que se están logrando «grandes avances» en las negociaciones comerciales con Canadá, durante la visita del primer ministro canadiense, Mark Carney, a la Casa Blanca. Carney buscó durante este encuentro flexibilizar los aranceles impuestos por Estados Unidos a su país. Esta es la segunda vez que el líder canadiense viaja a Washington desde abril, aunque, a diferencia de otros aliados de Estados Unidos, aún no ha conseguido cerrar un acuerdo para detener la guerra comercial impulsada por Trump.
En el Salón Oval, junto a Carney, Trump comentó que se trata de «un conflicto comercial normal» y que no ve nada negativo en la situación, destacando que en los últimos meses han logrado importantes progresos. Por su parte, Carney, quien fue gobernador del banco central del Reino Unido y asumió un rol político hace menos de un año, enfrenta críticas internas en Canadá, donde basó su campaña en su vasta experiencia en la gestión de crisis. Durante el encuentro, bromeó con Trump al saludarlo en el ala oeste de la Casa Blanca, diciendo que había elegido una corbata roja «para él».
De acuerdo con el gobierno canadiense, esta «visita de trabajo» tuvo como objetivo reconstruir las relaciones bilaterales y abordar «prioridades compartidas» en una renovada relación económica y de seguridad entre ambos países. La guerra comercial iniciada por la administración Trump ha impactado negativamente las relaciones entre estos vecinos, afectando de manera considerable la economía de Canadá. Como principal socio comercial de Estados Unidos, Canadá reportó una disminución de su PIB cercana al 1.5% en el segundo trimestre. Esto se debe, en parte, a los aranceles impuestos por Trump sobre ciertos productos canadienses que no están protegidos por el T-MEC, el acuerdo de libre comercio que también incluye a México.

