
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este miércoles que una embarcación atacada el pasado fin de semana por Estados Unidos en el Caribe, frente a la costa de Venezuela, era de origen colombiano y transportaba ciudadanos de su país. El domingo, el presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado que fuerzas de su nación interceptaron un barco que, según él, llevaba drogas ilegales en esa zona. “Indicios muestran que la última lancha bombardeada era colombiana con ciudadanos colombianos en su interior. Espero que aparezcan sus familias y denuncien”, escribió Petro, añadiendo que se ha abierto “un nuevo escenario de guerra: el Caribe”. Actualmente, Petro se encuentra en Bruselas en una visita a líderes europeos, y ni la Presidencia de Colombia ni otros funcionarios han proporcionado detalles adicionales sobre sus declaraciones.
Ni la Casa Blanca ni el Pentágono respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios realizadas por Reuters. En las últimas semanas, el Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo al menos cuatro ataques contra embarcaciones que, según Trump, transportaban drogas ilícitas desde Venezuela, acciones que el mandatario ha descrito como una advertencia contundente contra quienes intenten introducir narcóticos en su país. El despliegue militar estadounidense en el sur del Caribe incluye siete buques de guerra, un submarino de propulsión nuclear y cazas furtivos F-35.
Por su parte, el ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino, calificó este despliegue como una “amenaza seria” y señaló que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha ordenado una “contraofensiva”. Trump y el ministro de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, han compartido en redes sociales información sobre los ataques, incluyendo videos breves de las operaciones. Según Washington, 21 personas han fallecido a bordo de las embarcaciones atacadas, aunque no se han detallado las pruebas contra los barcos o los individuos, ni el tipo de municiones o plataformas utilizadas, ni la cantidad de drogas supuestamente transportadas.
Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela han aumentado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero. Maduro ha rechazado las acusaciones de Washington sobre la producción de drogas en su país y ha sostenido que buscan derrocarlo, mientras que Trump ha restado importancia a la posibilidad de un cambio de régimen. En agosto, Estados Unidos elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve al arresto de Maduro, acusándolo de nexos con el narcotráfico y grupos criminales, cargos que el líder venezolano niega rotundamente.

