
Este lunes, Guatemala intensificó las medidas de seguridad en cárceles y fronteras tras la fuga de 20 pandilleros de alta peligrosidad pertenecientes a Barrio 18, un hecho que Estados Unidos calificó como «inaceptable». Aunque las autoridades informaron sobre la evasión el domingo, no especificaron la fecha exacta en que ocurrió, en un contexto de creciente número de homicidios en el país.
El ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, señaló en una conferencia de prensa que la búsqueda de los fugados no se limita al ámbito nacional. «Hemos activado mecanismos de cooperación internacional, coordinación directa con Interpol y comunicación con autoridades de El Salvador, Honduras y México», afirmó. Como parte de las acciones, se reforzó la vigilancia en los límites fronterizos y se desplegaron efectivos para resguardar los alrededores de las prisiones guatemaltecas.
Entre los detalles de la operación, se reportó la recaptura de Byron Fajardo Revolorio, de 40 años, un pandillero que cumplía una condena de 180 años desde 2004 por delitos como asesinato, extorsión y robo agravado. Además, Jiménez ofreció una recompensa de aproximadamente 20,000 dólares por cada fugado. También anunció la destitución del jefe del Sistema Penitenciario, Ludin Godínez, y de los directores de la cárcel Fraijanes, aunque descartó presentar su propia renuncia.
El 23 de septiembre, Estados Unidos catalogó a Barrio 18 como una organización «terrorista», tras haber hecho lo mismo con la Mara Salvatrucha meses antes. Ambas agrupaciones son señaladas como responsables de la violencia en Guatemala, dedicándose principalmente a extorsionar a comerciantes y transportistas. La embajada de Estados Unidos expresó que la fuga es «totalmente inaceptable» y urgió al gobierno de Bernardo Arévalo a recapturar a estos «terroristas», considerados una amenaza tanto para Guatemala como para la seguridad estadounidense.
El ministro admitió que en las cárceles guatemaltecas no se realiza un conteo diario de reclusos y solicitó apoyo a Estados Unidos para implementar un sistema biométrico de control. Asimismo, planea pedir al cuerpo de ingenieros estadounidense que diseñe y construya una prisión específica para pandilleros, como parte de un proyecto de «Ley Antipandillas» presentado al Congreso el pasado miércoles.

