
A veinte días del inicio de la parálisis presupuestaria en Estados Unidos, las repercusiones de esta crisis se han extendido a múltiples áreas del Gobierno federal, alcanzando incluso la defensa nuclear del país este lunes. La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) ha enviado a casa a aproximadamente 1,400 funcionarios federales en situación de desempleo técnico, mientras que menos de 400 empleados se encargarán de garantizar el mantenimiento de las armas nucleares durante este cierre gubernamental, según informó un portavoz del Departamento de Energía en un comunicado oficial. Estados Unidos posee un arsenal de 5,177 ojivas nucleares, de acuerdo con datos de la organización Bulletin of the Atomic Scientists. La NNSA, que supervisa a 60,000 contratistas, tiene la responsabilidad de diseñar, fabricar, mantener y proteger estas armas.
El legislador republicano Mike Rogers, quien preside la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara de Diputados, señaló el viernes que había sido notificado sobre la crítica situación financiera de la NNSA, la cual estaba “a punto de agotar los fondos de emergencia que utilizaba”. Rogers destacó que la agencia se verá obligada a prescindir del 80% de su personal de manera temporal, no definitiva. “No son empleados a los que queramos ver en sus casas. Se ocupan de un activo estratégico muy importante para nosotros. Deben estar trabajando y cobrar su sueldo”, enfatizó con preocupación.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump intenta presionar a los demócratas para que aprueben el plan presupuestario republicano, recurriendo a amenazas de transformar los despidos temporales del cierre en permanentes y de reducir servicios públicos esenciales. “Esperamos que los demócratas se vuelvan mucho menos desquiciados y que obtengamos la aprobación muy pronto”, заявил Trump desde la Casa Blanca, mostrando su impaciencia ante el estancamiento. Las actividades no esenciales del Gobierno se detuvieron el 1 de octubre, tras vencer el plazo para extender el gasto presupuestario sin que republicanos y demócratas llegaran a un acuerdo en el Congreso. Los republicanos abogan por prolongar el presupuesto actual con los mismos niveles de gasto, mientras que los demócratas exigen una extensión de las subvenciones para programas de seguro médico dirigidos a familias de bajos ingresos.
Por undécima vez, una votación en el Senado el lunes por la noche sobre una resolución aprobada por la Cámara para reabrir el Gobierno no prosperó. Trump se niega a negociar temas relacionados con el sistema de salud hasta que los demócratas acepten reanudar las operaciones del Gobierno federal. Desde el lado demócrata, buscan responsabilizar a Trump por el aumento de los costos de salud y la posible pérdida de cobertura para millones de personas en 2026 si no se llega a un consenso. Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara de Representantes, alertó: “En Georgia, Virginia y Maryland, las personas están descubriendo ahora que las primas de su seguro de salud están a punto de aumentar, en algunos casos, más de 2,000 dólares por mes”. Y remató: “Nadie puede permitirse ese tipo de aumentos”.

