
¡Agárrense, que el león libertario ruge más fuerte que nunca! Javier Milei, el presidente argentino que parece sacado de un meme de economistas locos, celebró el lunes una victoria electoral aplastante con su partido La Libertad Avanza, alcanzando un 40.68% de los votos frente al 31.69% del peronismo. Los mercados, más emocionados que un niño con juguete nuevo, subieron un 20.3% en la bolsa de Buenos Aires, mientras los bonos en dólares trepaban como cohetes y el peso marginal se apreciaba un 6.3%.
Milei, con la sonrisa de quien acaba de ganar la lotería, aseguró en A24 que “lo peor ya pasó” y ahora va por todo: reformas laborales, previsionales e impositivas. Como no tiene suficientes bancas en el Congreso, planea seducir a opositores moderados y gobernadores con promesas de cambio más tentadoras que un asado gratis. El Congreso, antes un campo de minas para sus ideas, ahora parece un poco más accesible tras este triunfo inesperado.
El respaldo internacional no se hizo esperar. Donald Trump, desde el Air Force One, se adjudicó el éxito como si fuera su coach personal, mientras Viktor Orban, de Hungría, también aplaudió. Milei, meanwhile, prepara un cambio de gabinete forzado por ministros que saltaron al Congreso, incluyendo a Patricia Bullrich y Luis Petri. Hasta el 10 de diciembre tiene tiempo para armar su nuevo equipo de superhéroes económicos.
Aunque la inflación bajó de 200% a 30% anual, el ajuste económico pega duro. Sin embargo, como dijo una votante, Viviana Cortez, de 60 años, la gente prefiere sacrificios a volver atrás. ¿Será Milei el salvador liberal o solo un showman con motosierra? El telón apenas sube.

