
¡Agárrense, que esto parece guión de Hollywood! El lunes, el ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, anunció el arresto de al menos cuatro personas vinculadas a un supuesto plan de “falsa bandera” orquestado por la CIA. Según Caracas, el objetivo era atacar el buque USS Gravely (DDG-107), atracado en Trinidad y Tobago, para culpar al gobierno de Nicolás Maduro de la movida.
Cabello, en una rueda de prensa del Partido Socialista Unido, reveló que desmantelaron una “célula criminal” financiada por la CIA. “Me informan de tres capturas más mientras venía para acá”, dijo, sumando a otra detención previa. Aseguró que hallaron “oro puro” en los teléfonos de los sospechosos, aunque estos intentaron borrar todo como si fueran magos digitales. El domingo ya habían anunciado la captura de “mercenarios” ligados a la agencia estadounidense. El canciller Yván Gil también informó a Puerto España sobre esta supuesta operación encubierta.
Todo esto ocurre mientras Estados Unidos realiza ejercicios militares en el Caribe con siete buques de guerra, incluyendo al USS Gravely, que llegó a Trinidad el sábado y se quedará hasta el 30 de octubre. Pronto se unirá el portaaviones Gerald R. Ford, el más grande del mundo. Donald Trump, además, aprobó operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela y estudia ataques contra el narcotráfico, con bombardeos que dejaron 43 muertos. Pero Caracas insiste: esto es una excusa para derrocar a Maduro.
Así que, entre espías, buques y acusaciones, el Caribe está más caliente que un salsa picante. ¿Será verdad o solo un capítulo más de esta telenovela geopolítica? A esperar el próximo giro. (Palabras: 260)

