
¡Agárrense los sombreros, Jamaica! El huracán Melissa, una diva de categoría 5, está a horas de tocar tierra este martes con vientos de 290 km/h, según el Centro de Huracanes de EE. UU. (NHC). Esta bestia climática promete un show de lluvias torrenciales y destrucción que hará que hasta los cocoteros pidan vacaciones.
A solo 80 km al sursureste de Negril, Melissa avanza más lento que un burócrata en lunes por la mañana, aumentando la ansiedad en la isla. El primer ministro Andrew Holness fue claro: “Ninguna infraestructura resistirá este drama de categoría 5”. Ya se reportan siete fallecidos entre Jamaica, Haití y República Dominicana, mientras las autoridades suplican evacuaciones que muchos ignoran. Desmond McKenzie, ministro local, señaló que los 880 refugios están más vacíos que un bar en lunes de dieta. Un local, Roy Brown, plomero de profesión, dijo a AFP que no se mueve ni aunque le paguen: “No puedo huir de la muerte, ¿o sí?”.
La Cruz Roja distribuye agua y kits de higiene, pero la lentitud de Melissa tiene a todos al borde del colapso. Se espera hasta un metro de lluvia, inundaciones y deslizamientos en Jamaica, Haití, República Dominicana y el este de Cuba, donde evacúan a 650,000 personas. Científicos como Daniel Gilford culpan al cambio climático por hacer de Melissa una drama queen que se intensifica más rápido que un chisme en redes sociales.
Mientras tanto, en la isla del reggae, todos cruzan los dedos para que Melissa no convierta el paraíso en un set de película de desastres. Si Usain Bolt corriera contra este huracán, ¿quién ganaría? Mejor no apostar. (Palabras: 266)

