
¡Agárrense, que viene curva! Carles Puigdemont, el líder independentista catalán, anunció ayer 27 de octubre desde Perpiñán, al sur de Francia, que la dirección de su partido, Junts per Catalunya (JxCat), decidió «romper» el acuerdo parlamentario con los socialistas españoles. Este pacto fue clave para que Pedro Sánchez fuera reelegido presidente del Gobierno hace dos años.
En una rueda de prensa tras una reunión de su formación, Puigdemont soltó la bomba: la dirección de Junts votó por unanimidad dejar de apoyar al Partido Socialista y pasar a la oposición. Eso sí, la decisión final la tendrán los militantes en una consulta cuyo resultado se conocerá este jueves. «Si la militancia ratifica esto, el gobierno español no tendrá mayoría de investidura, ni presupuestos, ni capacidad para gobernar», advirtió Puigdemont, con más drama que una telenovela de sobremesa. Según él, Sánchez y los socialistas no cumplieron los acuerdos pactados.
Recordemos que, tras arduas negociaciones post-elecciones de 2023, Junts aportó sus siete diputados en el Congreso para la investidura de Sánchez. A cambio, el líder socialista prometió una ley de amnistía para los independentistas del intento separatista de 2017, impulsar el catalán como lengua oficial en la UE y reuniones periódicas con mediador incluido. Pero Puigdemont se quejó de que no hay «voluntad» de cumplir «en tiempo y forma». ¡Vaya divorcio político!
Así, mientras Sánchez se tambalea como un castillo de naipes en un ventilador, Puigdemont juega sus cartas desde Francia. ¿Será este el fin de la luna de miel catalana-socialista, o solo un berrinche pasajero antes de otro pacto? (Palabras: 266)

