
¡Drama en Oriente Medio! La ONU ha salido a poner orden como un árbitro en un partido que se sale de control, pidiendo a Israel y Hamás que respeten el alto el fuego. Esto, después de que Benjamin Netanyahu ordenara retomar los ataques a Gaza de inmediato, acusando a la milicia palestina de violar el pacto. ¿Paz? Más bien un reality show con demasiados giros.
Stéphene Dujarric, portavoz de la Secretaría General de la ONU, calificó las noticias de “extremadamente preocupantes” en una rueda de prensa. “No queremos más bombardeos a civiles ni que nuestras operaciones se descarrilen otra vez”, dijo, con cara de quien intenta mediar una pelea en un bar. La ONU insiste en mantener el alto el fuego para entregar ayuda humanitaria y avanzar a la segunda fase del plan de Donald Trump, una etapa más política para este proceso de paz que parece más lejano que un feriado en diciembre.
Dujarric también pidió respeto por los seres humanos y sus restos, tras la polémica por la entrega de rehenes de Hamás a Israel vía el Comité Internacional de la Cruz Roja. Aunque aclaró que la ONU no supervisa el acuerdo porque no es mediadora, su prioridad es clara: más ayuda para Gaza. “No llega suficiente, los cruces no están abiertos como deberían. Queremos que ambas partes cumplan para que la gente tenga comida, medicinas y techo”, sentenció.
En fin, la ONU juega de pacificadora mientras Israel y Hamás se miran como rivales en un ring. ¿Se respetará el alto el fuego o seguiremos viendo este eterno intercambio de golpes? A esperar, con el corazón en la mano.
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