
Si pensabas que tu semana era un desastre, imagina vivir en El Fasher, Sudán, donde la guerra civil ha convertido la ciudad en un set de pesadilla. La OMS está “consternada” tras reportes de más de 460 muertos en la Maternidad Saudita de El Fasher, incluyendo pacientes y acompañantes, tras ataques y secuestros de personal médico, según Tedros Adhanom Ghebreyesus en X.
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), paramilitares liderados por el general Mohamed Daglo, tomaron el control total de El Fasher el domingo, la última gran ciudad de Darfur que les faltaba en su guerra contra el ejército de Abdel Fatah al Burhan desde abril de 2023. Daglo, en un discurso por Telegram, lamentó la “catástrofe” pero insistió que la guerra les fue “impuesta”. Mientras, el gobierno acusa a las FAR de atacar mezquitas y a la Cruz Roja. Mona Nur Al Daem, desde Port Sudán, reporta más de 2,000 civiles muertos en la invasión.
Imágenes satelitales del Humanitarian Research Lab de Yale confirman masacres sistemáticas y ejecuciones cerca de hospitales en las 48 horas tras la toma. Más de 33,000 personas huyeron a la periferia y a Tawila, que ya alberga 650,000 desplazados, según la ONU. En El Fasher, donde antes vivía un millón, quedan unos 177,000 civiles atrapados, con accesos bloqueados a pesar de pedidos de corredores humanitarios.
Así que, mientras Sudán se desangra, la comunidad internacional solo puede tuitear su horror. ¿Paz? Parece tan lejana como un feriado pagado en medio de este caos. La pregunta es: ¿quién detendrá esta tragedia antes de que no quede nadie para contarla?

