
¡Vaya manera de empezar el día! La presidenta Claudia Sheinbaum, con café en mano, soltó en su mañanera que quiere sentarse a platicar con los gringos después de que el ejército estadounidense jugó a «tira al blanco» con una lancha en el Pacífico, dejando cuatro fiambres. ¡Y eso no es todo, amigos!
Resulta que el miércoles, los yanquis hundieron una embarcación supuestamente cargada de «caramelos prohibidos», mientras que el lunes otro ataque dejó 14 muertos y un sobreviviente perdido a 830 km de Acapulco, probablemente nadando con delfines. Sheinbaum, con cara de «esto no es un videojuego», confirmó que hoy la Marina mexicana se reúne con la Guardia Costera gringa. También buscan charlar con el Comando Sur y el Departamento de Estado para evitar que el Pacífico se convierta en un campo de tiro al pato.
Desde septiembre, EE. UU. ha estado en modo «Destructor de lanchas: Edición Caribe y Pacífico», con 14 embarcaciones hechas astillas y 62 almas enviadas al más allá. Expertos dicen que esto viola el derecho internacional más que un turista ignorando el «no cruzar» en la playa. Sheinbaum insiste en mantener el protocolo binacional: si ven una lancha sospechosa en aguas internacionales, se habla primero y se dispara después, como en una relación de pareja con terapia incluida.
En fin, mientras las olas traen más drama que una telenovela, nos preguntamos: ¿lograrán México y EE. UU. ponerse de acuerdo, o seguiremos viendo lanchas convertidas en coladores? Solo el tiempo, y tal vez un buen tequila, lo dirá.

