
Imagina una versión retorcida de un crucero todo incluido, donde en lugar de buffets hay sobornos y yates cargados de sueños fronterizos. Este jueves, el Departamento del Tesoro de EE.UU. desmanteló la red transnacional «Bhardwaj», con sede en Cancún, Quintana Roo, acusada de traficar miles de migrantes de Europa, Oriente Medio, Sudamérica y Asia. No solo eso: la organización se sumerge en narcotráfico, sobornos y blanqueo de capitales, como un emprendedor multitarea que confundió el sueño americano con un negocio turbio. Es como si Uber se hubiera aliado con un casino flotante para entregas express de indocumentados.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros sancionó al líder Vikrant Bhardwaj, con doble nacionalidad india y mexicana, junto a su esposa Indu Rani, tres colaboradores clave como José Germán Valadez Flores (vinculado al narco) y Jorge Alejandro Mendoza Villegas (exagente policial con acceso al aeropuerto de Cancún), y 16 compañías en sectores inmobiliario, energético, turístico y comercial, operando en México, India y Emiratos Árabes Unidos. La red, descrita como «sofisticada», usaba yates y vehículos para llevar migrantes a Cancún, alojarlos en hoteles y coordinar su paso a la frontera EE.UU.-México, colaborando con la organización criminal Hernández Salas, sancionada en 2023, a través del corredor Tapachula-Cancún-Mexicali. Todo en coordinación con Investigaciones de Seguridad Nacional, la DEA y la Unidad de Inteligencia Financiera mexicana.
Bhardwaj se autodenomina fundador de empresas que recaudan y lavan dinero ilícito, facilitando el traslado de personas de países que representan amenazas a la seguridad nacional estadounidense, según el Tesoro.
En resumen, esta sanción es como un bloqueo financiero a un party boat ilegal, donde el subsecretario John K. Hurley, bajo el gobierno de Trump, promete desbaratar organizaciones transnacionales para proteger al pueblo. Uno se pregunta si el próximo paso será apps de «tráfico premium» con reseñas de estrellas, recordándonos sarcásticamente que el sueño americano a veces viene con un boleto de ida a la lista negra.

