
Donald Trump ha decidido que es hora de desempolvar el arsenal nuclear de Estados Unidos, pero no esperen fuegos artificiales… todavía. En una entrevista con Fox News, el secretario de Energía, Chris Wright, aclaró que las pruebas ordenadas por el presidente no incluyen explosiones nucleares. Son “explosiones no críticas”, lo que básicamente significa que están jugando con las piezas de un arma nuclear como si fuera un rompecabezas mortal, sin apretar el botón rojo.
Wright explicó que estas pruebas, supervisadas por su agencia, se centran en sistemas y componentes para garantizar que las nuevas armas de reemplazo sean más eficientes que las viejas reliquias. Es como actualizar tu smartphone, pero con ojivas en lugar de emojis. En «The Sunday Briefing», aseguró que, gracias a la ciencia moderna y simulaciones computacionales, pueden predecir con precisión qué pasaría en una explosión real sin necesidad de hacer un cráter en el desierto.
El anuncio de Trump llegó justo antes de su reunión con Xi Jinping en Corea del Sur el jueves, como si quisiera mandar un mensaje a China y Rusia del tipo “mi juguete es más grande”. Ordenó reiniciar las pruebas tras 33 años de pausa, aunque el viernes evadió preguntas sobre si incluirían detonaciones subterráneas al estilo Guerra Fría. Wright recordó que Estados Unidos ya hizo explosiones de prueba en las décadas de 1960 a 1980, recolectando datos suficientes para simular cualquier kaboom sin ensuciarse las manos.
Así que, por ahora, el mundo puede respirar tranquilo: no hay hongos nucleares en el horizonte. Solo Trump y su equipo jugando a “qué pasaría si” con simulaciones que parecen sacadas de un videojuego apocalíptico. ¿Nos tranquiliza esto o nos preocupa más? Ustedes decidan.
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