
¡Agárrense los cinturones, que esto se pone turbulento! Sean Duffy, el secretario de Transporte de Estados Unidos, soltó la bomba en CNBC este lunes: si los viajes aéreos se vuelven más peligrosos que un reality show por el cierre gubernamental, cerrarán todo el espacio aéreo. Sí, como un «game over» celestial. Aclaró que aún no llegamos a ese extremo, pero el cierre, que ya lleva dos meses, está poniendo al sistema de aviación más nervioso que un pasajero en su primer vuelo.
La cosa está así: desde el 1 de octubre, el Gobierno está en pausa, y la Administración Federal de Aviación (FAA) anda más corta de personal que un bar en lunes por la mañana. Esto ha forzado a reducir el tráfico aéreo en varios aeropuertos, porque los controladores, unos 13,000 héroes sin capa ni sueldo, están trabajando bajo un estrés que ni un spa de lujo podría aliviar. La FAA tuiteó su drama: la mitad de sus 30 instalaciones principales están bajo mínimos, y en el área de Nueva York, el 80% de los controladores brillan por su ausencia.
Las interrupciones no paran. El domingo por la noche, el Aeropuerto Internacional Newark Liberty, cerca de Nueva York, tuvo que suspender vuelos temporalmente porque no había quién dirigiera el circo aéreo. Es como si el cielo dijera: «Sin presupuesto, no hay espectáculo».
Así que, si planeas volar pronto, mejor cruza los dedos o empieza a practicar teletransportación. Porque entre cierres y cielos vacíos, este drama gubernamental tiene más giros que una telenovela de aeropuerto. ¿Llegaremos al final feliz o a un aterrizaje forzoso? ¡Pronto lo sabremos!

