
¡Abróchense los cinturones, que este vuelo no despega! Desde que el cierre parcial del Gobierno de EE. UU. arrancó el 1 de octubre, más de 3.2 millones de pasajeros han quedado atrapados en un limbo de retrasos y cancelaciones. ¿La culpa? La falta de personal de controladores aéreos, que están más ausentes que un jefe en viernes por la tarde, según informó el lunes Airlines for America.
Este grupo, que representa a gigantes como American Airlines, United Airlines, Southwest, Delta y JetBlue, reveló que en octubre el 16% de los retrasos fueron por problemas de personal, un salto enorme comparado con el 5% habitual antes del cierre. Y agárrense: solo el viernes pasado, más de 300,000 pasajeros sufrieron el caos, marcando el peor día desde que el Gobierno decidió tomarse unas vacaciones forzadas. Es como si los aeropuertos se hubieran convertido en un reality de supervivencia, pero sin premio al final.
La parálisis gubernamental ha dejado al sistema aéreo tambaleándose más que un avión en turbulencia. Sin controladores suficientes, los vuelos se acumulan como tareas pendientes un lunes por la mañana. Los pasajeros, mientras tanto, solo pueden twittear su frustración o hacer amigos en la fila del café de aeropuerto más caro de sus vidas.
Así que, si planeas volar pronto, mejor lleva paciencia, un buen libro y tal vez una tienda de campaña. Porque con este cierre, el cielo no está precisamente despejado. ¿Cuándo volverá la normalidad? Bueno, parece que el Gobierno está más perdido que un equipaje en un aeropuerto internacional. ¡Que alguien apruebe un presupuesto ya!

