
¡Por fin un paso adelante, aunque con tacones de espinas! Amnistía Internacional celebró este lunes como una “gran victoria” que Francia haya incluido el consentimiento en la definición penal de violación y agresión sexual, uniéndose a otros países que ya dieron el salto. El cambio llega tras el impactante caso de Gisèle Pelicot, que destapó la cultura de la violación en el país galo y dejó a todos con la boca abierta.
Beatriz Martos, experta en violencia de género de la ONG, dijo a Europa Press que espera que esto no solo sacuda el código penal, sino también la mentalidad social: que las víctimas se animen a denunciar y que los hombres empiecen a captar la indirecta. Porque, ojo al dato, en Francia el 90% de las mujeres violadas no denuncia, y de las que lo hacen, el 90% de las querellas se archivan como si fueran spam. Antes, el Código Penal solo consideraba violación actos con violencia, coacción, amenaza o sorpresa, dejando casos como el de Pelicot fuera del radar legal.
Recordemos el escándalo: Gisèle fue violada por unos 50 hombres, incluido su marido Dominique Pelicot, durante una década mientras estaba bajo sumisión química. Un horror que recorrió el mundo. Aunque algunos temen que probar la falta de consentimiento sea un peso extra para las víctimas, Martos lo descarta y sugiere ajustes si surgen problemas. Para ella, este caso fue un motor clave, junto con reformas similares en países como España.
Con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer acercándose el 25 de noviembre, Amnistía insiste: no hacen falta escándalos para actuar. Basta con solidaridad y un vistazo a los vecinos para luchar por los derechos humanos. ¿Será este el empujón que necesitaba Francia para cambiar de verdad? ¡Que no se quede en papel!

