
¡Prepárate para un remedio casero con punch! Desde tiempos ancestrales, las infusiones han sido el as bajo la manga para aliviar males cotidianos, y el té de manzanilla es un clásico para calmar dolores de cabeza o estómago. Pero, ¿y si le damos un giro de tuerca? Añadir clavo de olor potencia sus beneficios, convirtiendo esta bebida en un elixir de bienestar que parece sacado de un recetario de bruja buena.
La manzanilla y el clavo de olor forman un equipo imbatible. La primera relaja y ayuda a conciliar el sueño, ideal para esos días de insomnio leve cuando cuentas ovejas hasta el cansancio. Juntos, alivian molestias digestivas como indigestión, náuseas o gases, mientras el clavo actúa como un ninja contra dolores estomacales. Además, ambos tienen propiedades antiinflamatorias, perfectas para calmar irritaciones leves en el estómago o la boca. El clavo, con su eugenol, aporta un toque antimicrobiano, combatiendo bacterias en la cavidad bucal o el sistema digestivo. Y si estás resfriado, este té caliente descongestiona y suaviza la garganta como un abrazo líquido.
Para prepararlo, hierve una taza de agua, añade una cucharadita de flores de manzanilla secas y 2-3 clavos de olor. Deja reposar 5-10 minutos, cuela y bebe despacio. Una taza al día, preferiblemente por la noche, es suficiente para aprovechar sus bondades. Pero ojo, no abuses: en exceso puede causar efectos adversos como somnolencia extrema o irritación gástrica. No excedas la dosis recomendada y, si tienes dudas, consulta a un experto.
Así que, la próxima vez que el estómago o el estrés te ataquen, prepara esta infusión. ¿Medicina o magia? Tal vez un poco de ambas, pero con sabor a tradición.

