
La Secretaría de las Mujeres del Gobierno de México salió al quite con un comunicado feroz tras el acoso que sufrió la presidenta Claudia Sheinbaum el 4 de noviembre en el Centro Histórico de la CDMX. Durante un recorrido, un hombre identificado como Uriel “N” intentó besar y abrazar a la mandataria sin consentimiento, en un acto que parece sacado de un mal guion de comedia romántica.
Las cámaras captaron el momento incómodo: Sheinbaum fue abordada por la espalda, recibiendo un intento de beso en el cuello mientras una ciudadana alertaba del despropósito. Seguridad intervino, aunque tardó más que un repartidor en hora pico, y retiró al sujeto, quien, en presunto estado inconveniente, gritó “Claudia de América”. El video se viralizó más rápido que un meme de gatitos, desatando debates sobre seguridad en eventos públicos y la violencia cotidiana contra las mujeres.
La Secretaría, liderada por Citlalli Hernández Mora, condenó el hecho, recalcando que la cercanía de la presidenta con el pueblo no es un pase libre para invadir su espacio. “El acoso no puede minimizarse ni normalizarse”, afirmaron, exigiendo un cambio cultural y llamando a hombres, medios y sociedad a respetar y no revictimizar. El mensaje, respaldado por instancias de las 32 entidades y legisladoras, fue claro: “¡Las mujeres no se tocan!”.
Uriel “N” fue detenido horas después por la SSC CDMX y la SSPC, y ahora enfrenta al Ministerio Público. Con penas de hasta 10 años por abuso sexual agravado en el Código Penal Federal, este “galán” podría aprender una lección cara. ¿Moraleja? La caballerosidad no incluye tocamientos sorpresa. Sheinbaum no está sola, y este caso nos recuerda que el respeto no es opcional, es obligatorio.

