
Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, condenó firmemente el acoso sexual sufrido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el martes 4 de noviembre, mientras caminaba de Palacio Nacional a la Secretaría de Educación Pública (SEP). Rabadán señaló que este incidente refleja problemas estructurales más graves en México, como feminicidios, homicidios, desapariciones y otros actos de violencia, citando el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. “Ninguna mujer debe ser violentada”, afirmó, destacando que estos hechos no pueden normalizarse en la vida diaria.
El episodio ocurrió cuando Uriel “N” se acercó a Sheinbaum, la abrazó e intentó besarla en el cuello sin su consentimiento. Una testigo alertó de la situación, lo que llevó a los escoltas a intervenir. Actualmente, el agresor está bajo custodia de la Fiscalía de Investigación de Delitos Sexuales, tras ser detenido por la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX. Rabadán insistió en un “llamado a la unidad nacional para construir la paz que todos anhelamos”.
Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa, también reaccionó, subrayando que el acoso a Sheinbaum es un espejo de la realidad que enfrentan millones de mujeres, sin importar cargo o poder. Lamentó la revictimización y las especulaciones de “montajes”, declarando: “Yo sí te creo, Presidenta. Y les creo a todas. Denunciar requiere valentía en un país donde puede costarte todo”. Reafirmó su lucha: “No descansaré hasta que ninguna mujer tenga que justificarse por alzar la voz”.
ONU México y ONU Mujeres se unieron a la condena, expresando solidaridad con Sheinbaum y resaltando la necesidad de prevenir toda violencia contra las mujeres. ¿Será este caso un punto de inflexión para combatir el acoso o solo un eco pasajero? La exigencia de cambio resuena fuerte.

