
¡Alerta en el cielo! La noche del jueves, un dron decidió jugar a ser el rey del aire y paralizó brevemente el tráfico en el aeropuerto internacional de Bruselas-Zaventem, en Bélgica. Según una portavoz de Skeyes, el control aéreo belga, este intruso volador causó un alto total de media hora, entre las 21:23 y 21:53 (20:23 y 20:53 GMT). Luego, todo volvió a la normalidad, como si nada hubiera pasado.
No es la primera vez que Bélgica lidia con estos juguetes voladores esta semana. Ya habían suspendido todo el tráfico aéreo dos veces en Bruselas-Zaventem, el principal aeropuerto del país, y en Lieja, por avistamientos similares. Parece que los drones han encontrado su nuevo patio de juegos, y los controladores aéreos están más nerviosos que un gato en una habitación llena de pepinos. Cada interrupción es un recordatorio de que un aparatito del tamaño de una pizza puede causar un caos más grande que un reality show.
Pero Bélgica no está sola en este circo. En Suecia, el mismo jueves, varios vuelos fueron cancelados o desviados en el aeropuerto de Gotemburgo tras detectar un dron merodeando poco antes de las 17:00 GMT. Es como si estos dispositivos hubieran organizado una gira europea para fastidiar aeropuertos. ¿Qué sigue, un dron pidiendo permiso para aterrizar?
Así que, si planeas volar pronto, cruza los dedos para que ningún dron decida hacer turismo aéreo. Porque, al parecer, estos pequeños rebeldes están más descontrolados que un adolescente con Wi-Fi ilimitado. ¿Será una moda o una amenaza? Solo el cielo lo sabe.

