
¡Sin marcha atrás, Kim! Este lunes, la Corte Suprema de EE. UU., con su mayoría conservadora de 6-3, rechazó la apelación de Kim Davis, exsecretaria del condado de Kentucky, quien quería anular el fallo de 2015 que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¡Eso es un no rotundo!
Davis fue demandada por una pareja gay a la que negó una licencia de matrimonio tras la histórica decisión de Obergefell contra Hodges, argumentando que su fe cristiana apostólica choca con esas uniones. Los tribunales inferiores desecharon su defensa de que la Primera Enmienda la protege, y ahora debe pagar más de 360,000 dólares en daños y costas por violar los derechos de la pareja. El fallo de 2015, aprobado por 5-4 con el juez Anthony Kennedy y los liberales, aseguró que la Constitución garantiza igual dignidad ante la ley, declarando que los estados no pueden prohibir estos matrimonios. Un golazo para los derechos LGBT.
Han pasado tres años y medio desde que esta misma corte, más conservadora tras los nombramientos de Trump, revirtió el derecho al aborto con Roe contra Wade en 2022, avivando esperanzas de algunos conservadores de tumbar también Obergefell. De los cuatro jueces que disintieron en 2015, tres aún están: Clarence Thomas, John Roberts y Samuel Alito. Sin embargo, la administración Trump no opinó sobre el caso Davis mientras el tribunal decidía.
Parece que, por ahora, el matrimonio igualitario sigue en pie, aunque la Corte tenga un tinte más conservador que un club de ajedrez. ¿Intentarán otros desafiarlo? Probablemente. Pero hoy, Kim Davis se queda con la factura y sin el rebobinado que soñaba. ¡A seguir firmando licencias, o al menos pagando las consecuencias!
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