
¡Irlanda tiene nueva jefa en la casa! Catherine Connolly, una abogada de izquierda de 68 años y crítica acérrima de Estados Unidos y la Unión Europea, fue investida este martes como presidenta tras arrasar en las elecciones del 24 de octubre con un 63% de los votos. Como única candidata independiente, dejó en el polvo a Heather Humphreys del Fine Gael, parte de la coalición gobernante de centro-derecha.
Connolly, quien sucede a Michael Higgins tras 13 años en el cargo honorífico, no es precisamente una figura de consenso. Con el apoyo de los Verdes y el Sinn Fein, su victoria en un país de 5.2 millones de habitantes promete chispas. Aunque el puesto tiene poder político limitado, sus posturas en política exterior, defensa y vivienda podrían convertir su mandato en un ring de boxeo con el gobierno. En su discurso de investidura, Connolly defendió la neutralidad irlandesa como una herramienta para “soluciones diplomáticas alternativas” a guerras y conflictos. También quiere empujar la unificación con Irlanda del Norte, un tema más caliente que un guiso en invierno.
La primera ministra norirlandesa, Michelle O’Neill del Sinn Fein, aplaudió en primera fila durante la ceremonia, mientras que la viceprimera ministra unionista Emma Little-Pengelly dio plantón por “problemas de agenda” con las conmemoraciones del Armisticio de 1918. La votación, aunque con mayor participación que en 2018, tuvo un récord de votos nulos. Y como si fuera poco, el debate sobre solicitantes de asilo sigue más tenso que un partido de rugby.
En fin, Connolly llega con ganas de agitar el trébol irlandés. ¿Logrará unir o solo revolverá más el caldero político? ¡Que empiece el espectáculo!

