
En un giro que podría cambiar el calendario político, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respaldó durante su conferencia “La Mañanera del Pueblo” la iniciativa del diputado de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, para adelantar un año la consulta de revocación de mandato. La mandataria pidió que se apruebe “a más tardar” en 2026, tras posponerse su análisis ayer, proponiendo que el ejercicio ocurra en 2027 en lugar de 2028.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que la revocación, instaurada como derecho constitucional bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, busca evitar que los gobiernos sean una carga para el pueblo. Recordó que AMLO impulsó este mecanismo desde su tiempo como jefe de Gobierno, con revisiones cada dos años vía telefónica para saber si la gente quería que continuara. “El presidente tiene que ponerse a revisión del pueblo a mitad de su mandato”, subrayó, dejando claro que no se trata de un capricho, sino de un principio ya establecido.
La presidenta aclaró que no hay una petición específica para revocar su mandato, sino que la propuesta de los diputados busca ajustar el timing del ejercicio. Aunque apoya la idea, insistió en que no debe aprobarse “al vapor”, sino con un análisis profundo. ¿Es un movimiento estratégico o un compromiso genuino con la rendición de cuentas? El debate apenas comienza.
Por ahora, Sheinbaum pone la pelota en la cancha del Congreso, mientras los ciudadanos se preguntan si 2027 será el año en que su voz pese más que nunca. Porque, seamos sinceros, una evaluación popular suena a reality show, pero con consecuencias muy reales.

