
Alrededor de las 12:20 horas de este martes, una explosión sacudió Mexicali, Baja California, desatando el caos en la Calzada Héctor Terán Terán y Anáhuac. Aunque inicialmente se reportó como la explosión de una pipa de gas, reporteros en la zona aclararon que se trató de al menos tres tanques de gas L.P. que estallaron mientras un camión distribuidor circulaba por la vía. Un estruendo que, literalmente, rompió la calma de la ciudad.
Por fortuna, no se reportan personas lesionadas, pero el susto no fue menor. El chofer del vehículo fue atendido por equipos de salud debido a una crisis nerviosa, lo que no sorprende tras un incidente que parece sacado de una película de acción. Los estallidos también causaron daños materiales, con ventanas de casas y comercios cercanos hechas añicos por la onda expansiva. Imagina estar tomando un café y de repente ver tus cristales convertidos en confeti.
Las autoridades locales aún no han emitido un comunicado oficial sobre las causas del accidente, y la información sigue en desarrollo. Sin embargo, el incidente pone en el reflector la seguridad en el transporte de materiales peligrosos. ¿Falla mecánica, error humano o simple mala suerte? Mientras se investigan los detalles, los vecinos de la zona solo pueden agradecer que no hubo víctimas.
Este estallido nos recuerda que la vida puede dar giros explosivos en un segundo. Por ahora, Mexicali respira aliviado, pero con un ojo puesto en la seguridad de lo que circula por sus calles. Esperemos que las autoridades refuercen medidas antes de que el próximo susto tenga un desenlace menos afortunado.

