
El Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana (Ibero) respondió a la consulta de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre alternativas tras el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, con una serie de recomendaciones para reducir la violencia en México. Esto coincide con el lanzamiento del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia el 9 de noviembre, una estrategia con 12 ejes, más de 100 iniciativas y un presupuesto superior a 57 mil millones de pesos.
El programa de la Ibero subraya que la crisis de violencia, delincuencia e impunidad persistirá sin resolver pasivos históricos, destacando que la seguridad “sostenible” depende de priorizar municipios y transformar la participación ciudadana en un pilar estratégico. Propone involucrar a la sociedad civil y diseñar respuestas integrales que combinen prevención y fortalecimiento institucional. Sus recomendaciones se dividen en dos bloques, con cinco destacadas para el Gobierno Federal y municipios: 1) Identificar mejores prácticas municipales mediante un consejo de directivos para analizar seguridad y participación; 2) Realizar un diagnóstico nacional de factores de violencia (homicida, feminicida, infantil, vial, rural) considerando armas, pobreza y género; 3) Crear una entidad externa para auditar recursos e impacto del Sistema Nacional de Seguridad Pública; 4) Diseñar una política criminal coordinada con fiscalías autónomas e indicadores públicos; 5) Implementar políticas integradas con evaluación federal y centros piloto.
Estas propuestas buscan atacar la raíz de la violencia con un enfoque colaborativo. Porque, seamos sinceros, un plan con millones de pesos suena impresionante, pero sin participación ciudadana y diagnósticos reales, es como poner una curita en una herida abierta. ¿Logrará el Plan Michoacán transformar la seguridad o quedará en buenas intenciones?

