
El euro cerró en un promedio de 21.21 pesos mexicanos, marcando una caída del 0.39% respecto a los 21.29 pesos de la jornada anterior, según Dow Jones. En los últimos siete días, registra una disminución del 1.18%, aunque en el último año aún mantiene un leve aumento del 0.11%. Con tres días consecutivos en rojo, su volatilidad reciente es menor que la del año pasado (10.03%), mostrando menos fluctuaciones de lo habitual.
El peso mexicano, apodado “superpeso”, ha mostrado fortaleza no solo frente al dólar, sino también ante el euro en el último año, impulsado por decisiones del Banco de México (Banxico) sobre tasas de referencia que atraen inversionistas, además de la estabilidad en finanzas públicas y remesas. En 2023, se estima superar el récord de remesas de 2022 (58,487 millones de dólares). Sin embargo, en 2024, el peso se depreció por reformas políticas controversiales y la victoria de Donald Trump, con amenazas de aranceles, llevando al dólar a 20 pesos, muy por encima de los pronósticos de Banxico.
Para 2025, Banxico estima el dólar entre 20.24 y 20.69 pesos, un rango conservador ante posibles políticas de Trump. La inflación, estable en 2024 cerca del 4% (excepto junio, casi 6%, según Inegi), se prevé en 3.8% para 2025. El crecimiento del PIB se proyecta en un modesto 1.2%.
Mientras el euro lucha con la inflación global y conflictos como Ucrania, cayendo incluso por debajo del dólar, el peso resiste. Porque, seamos sinceros, el “superpeso” enfrenta tormentas, pero sigue siendo un guerrero. ¿Mantendrá su fuerza ante las amenazas externas? El 2025 será clave.

