
En una gira diplomática que parece un maratón de citas rápidas, el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente se reunió con sus homólogos del G7 en Canadá, buscando fortalecer lazos económicos y diplomáticos. Entre cafés y apretones de manos, México se posicionó como el amigo que todos quieren en la mesa.
El encuentro estrella fue con Anita Anand, ministra de Asuntos Exteriores de Canadá. Ambos se pusieron serios para preparar la revisión del T-MEC en 2026, como quien afina un auto viejo antes de un viaje largo. Ratificaron el Plan de Acción México-Canadá, acordado por sus mandatarios, y revisaron la agenda de las próximas semanas, incluyendo la visita del ministro de Comercio canadiense, Dominic LeBlanc, a México. Hablaron de agricultura, puertos y un memorándum laboral que protege a trabajadores mexicanos, mientras De la Fuente insistió en que las mineras canadienses no jueguen sucio con el medio ambiente. Todo muy verde y responsable.
En paralelo, De la Fuente charló con Subrahmanyam Jaishankar de India sobre inteligencia artificial y producción farmacéutica, con planes de fabricar vacunas en México. Jaishankar confirmó una visita próxima y un foro en Mérida para 2026. Con Cho Hyun de Corea del Sur, celebraron la presidencia mexicana en APEC 2028 y exploraron comercio vía el Plan México. Finalmente, con Yvette Cooper del Reino Unido, discutieron energías renovables y reformar la ONU, porque el mundo está más desordenado que un cajón de calcetines.
Así, De la Fuente tejió redes como un influencer en una convención. ¿Será este el inicio de una era dorada para México o solo fotos bonitas para el álbum diplomático? Solo el tiempo, y los acuerdos firmados, lo dirán.

