
¡Drama político en la CDMX! Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, salió al quite para rechazar las acusaciones de haber organizado y financiado la marcha de la “Generación Z” del 15 de noviembre. Con el pecho inflado, denunció “ataques sistemáticos desde el poder” y juró no callarse ante “casos fabricados sin pruebas”. ¡Que tiemble el Zócalo!
Rojo de la Vega acusó al gobierno federal de soberbia y cerrazón, diciendo que los jóvenes, hartos de la inseguridad y la falta de oportunidades, convocaron la protesta por su cuenta. Criticó el uso “excesivo y desproporcionado” de la fuerza policial en la marcha, donde hubo 29 detenidos, 18 carpetas de investigación, periodistas heridos y 77 denuncias por lesiones a policías. Según ella, miles lo vivieron y organismos internacionales lo notaron, pero la CNDH y su versión local están más mudas que estatua.
La edil arremetió contra Morena por “criminalizar la protesta” y transformar México en un “estado policial”, mientras se dan “abrazos a los cárteles”. Sobre un video viral de un supuesto comerciante de La Lagunilla que dijo asistir bajo presión, aclaró que no la mencionan ni hay pruebas en su contra. También desestimó las investigaciones de la diputada Diana Sánchez Barrios y las declaraciones de César Cravioto y Clara Brugada, quienes hablan de evidencias que nadie ha visto.
Mientras Claudia Sheinbaum y Brugada señalan a la oposición como promotora de la marcha y los actos violentos, Rojo insiste en devolver el poder a la gente. ¿Será una lucha por la verdad o un culebrón más? Esto está más caliente que el asfalto en verano.

