
¡Washington saca un borrador de paz para Ucrania que parece más un Black Friday de territorios! El plan, presentado a Volodímir Zelenski, sugiere que Kiev reconozca Crimea y otras zonas ocupadas por Rusia, reduzca su ejército a 400,000 soldados y diga adiós a armas de largo alcance. ¿La cereza? Ceder una quinta parte del país bajo control ruso. Zelenski, como era de esperarse, lo ve como rendirse con un lazo bonito.
El documento, filtrado por medios como Axios, se cocinó sin Ucrania en la mesa. No está claro si es idea directa de Donald Trump o de su pandilla, ni qué cedería Moscú a cambio. El Kremlin, con Dmitri Peskov a la cabeza, se hace el desentendido, diciendo que no hay noticias desde la cumbre Putin-Trump de agosto. Mientras, un bombardeo ruso en Ternópil mató a 26 personas, incluidos tres niños, y dejó 92 heridos, justo cuando Zelenski buscaba negociar en Turquía con Recep Tayyip Erdogan. En Ankara, el líder ucraniano pidió retomar canjes de prisioneros antes de fin de año.
Rusia insiste en quedarse con Donetsk, Lugansk, Zaporiyia, Jersón y Crimea, anexada en 2014. Kiev, firme, no quiere ceder ni un metro de soberanía. En casa, Zelenski enfrenta otro drama: el Parlamento destituyó a los ministros de Energía y Justicia por un escándalo de corrupción.
Entre ataques, filtraciones y presiones, esto parece un culebrón geopolítico. ¿Aceptará Ucrania este “acuerdo” o seguirá peleando contra viento y marea? Washington guarda silencio, pero el guion de esta guerra está más enredado que un chisme de vecindario.

