
¡Sorpresa en el mundo de las cumbres internacionales! Estados Unidos confirmó que no se presentará al G20 en Johannesburgo este fin de semana, dejando a la Casa Blanca fuera del baile diplomático. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, desmintió al presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, quien juraba que los yanquis querían meterse en la fiesta. “No participamos en las charlas oficiales en Sudáfrica”, aclaró, como quien cancela una cita en el último segundo.
El asunto se puso más picante que un chiste en una boda. Leavitt no se guardó nada y señaló que Ramaphosa anda criticando a Estados Unidos y a su presidente con un lenguaje que no cae bien en Washington. “Hoy temprano lo vi soltando dardos contra nosotros, y eso no nos gusta ni un poquito”, dijo, con el tono de quien encuentra un pelo en la sopa. Para rematar, acusó al líder sudafricano de “decir tonterías”, una frase que suena a bofetada diplomática con guante de terciopelo. Según ella, ni el presidente ni su equipo aprecian ese tipo de comentarios.
Esto parece más un culebrón que una cumbre. Mientras el G20 se prepara para discutir temas serios, Estados Unidos prefiere quedarse en casa, tal vez viendo Netflix en lugar de lidiar con dramas en Johannesburgo. ¿Es un desplante o una estrategia para evitar más roces? Ramaphosa debe estar preguntándose si mandó el mensaje equivocado por WhatsApp.
Al final, el G20 seguirá sin el Tío Sam en la pista de baile. ¿Se extrañará su presencia o será un alivio para los demás? Esto pinta más raro que un político sin promesas vacías.

