
En un plot twist que ni Hollywood se atrevería a escribir, las autoridades de Salud de Gaza reportaron cinco muertos este jueves tras nuevos bombardeos israelíes. Catar, uno de los mediadores, advirtió que estos ataques amenazan la tregua entre Israel y Hamás, vigente desde octubre. ¿Paz? Más bien pausa publicitaria.
Los bombardeos llegan tras una jornada sangrienta el miércoles, con 32 fallecidos según hospitales locales. Hamás gritó “¡escalada peligrosa!” y pidió a Estados Unidos, el árbitro de este caos, que meta presión a Israel para respetar el alto el fuego. Catar también condenó los “brutales ataques”, mientras los habitantes de Gaza tiemblan como en un mal episodio de reality de supervivencia. Lina Karaz, desde Ciudad de Gaza, contó a AFP que su hija no para de preguntar si la guerra volverá. Mohamed Hamduna, desplazado en Jan Yunis, dice que desde la tregua del 10 de octubre “nada ha cambiado”, salvo el volumen de las explosiones.
Israel, por su parte, justificó los ataques como “desmantelamiento de infraestructuras terroristas” en Jan Yunis, donde murieron cinco de una misma familia, incluida una niña de un año. Una portavoz militar dijo que no hay nada “inusual” en esto, como si bombardear fuera tan rutinario como pedir un café. El ejército también acusó a Hamás de violar el cese el fuego con disparos, aunque sin heridos. Mientras, en el sur de Líbano, Israel atacó zonas bajo tregua con Hezbolá, acusado de rearmarse.
Esto es un circo de tres pistas: bombas, acusaciones y treguas que duran menos que un meme viral. La guerra, que estalló el 7 de octubre de 2023, ya suma más de 69,500 muertos en Gaza según cifras locales. ¿Fin a la vista? Más bien parece un reboot interminable.

