
¡Washington juega a mediador con un plan explosivo! El borrador de 28 puntos para terminar la guerra en Ucrania, trabajado en secreto por Steve Witkoff y Marco Rubio durante un mes, ha puesto a todos en jaque. Según la portavoz Karoline Leavitt, es la gran apuesta de Donald Trump, pero Volodimir Zelenski no se lo traga.
El plan exige que Ucrania ceda Crimea, Donetsk y Lugansk a Rusia, reconozca de facto la línea de contacto en Jersón y Zaporiyia, y acepte una zona desmilitarizada en Donetsk bajo control ruso. También prohíbe su ingreso a la OTAN, limita su ejército a 600,000 efectivos, y manda celebrar elecciones en 100 días. A cambio, Ucrania recibiría garantías de seguridad, un fondo de reconstrucción con 200,000 millones de dólares (mitad de fondos rusos congelados), y aviones europeos en Polonia. Rusia, por su parte, volvería al G8, vería sanciones levantadas por etapas y disfrutaría de acuerdos económicos con EE. UU.
Zelenski rechazó la propuesta el viernes, declarando que no “traicionará” a Ucrania. “Presentaré argumentos, persuadiré, propondré alternativas”, afirmó en un mensaje a la nación, tras hablar con el vicepresidente JD Vance. Buscó apoyo urgente en Francia, Alemania y Reino Unido, cuyos líderes reafirmaron su “apoyo inquebrantable” y la necesidad de proteger intereses europeos y ucranianos a largo plazo, según el gobierno alemán.
Esto huele más a ultimátum que a paz. Con Rusia reintegrándose al club global y Ucrania perdiendo territorio, ¿es un trato justo o un trueque desbalanceado? Zelenski no cede, Europa duda, y Trump parece querer dirigir este circo desde su “Consejo de Paz”. ¡Que alguien traiga un árbitro, porque esto está más tenso que un partido en penales!

