
Claudia Sheinbaum Pardo afirmó este viernes en su conferencia matutina que, según la información recibida, Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, no presenta problemas de salud que justifiquen privilegios o un resguardo especial tras su detención. Respondiendo a una reportera sobre la frecuente excusa de dolencias en casos similares, la presidenta fue clara: “Que tenga información, no tiene ningún problema”.
Ante la pregunta de si Bermúdez podría acogerse a un criterio de colaboración, Sheinbaum, con visible molestia, delegó la respuesta a la Fiscalía. “Eso lo debe decir la Fiscalía. El gabinete de Seguridad solo coadyuva, pero es la Fiscalía General de la República o la de Tabasco quien lleva las investigaciones y debe informar sobre los avances”, señaló. Añadió que el fiscal dará detalles en el próximo informe del gabinete de seguridad, programado para el 9 de diciembre, cuando se cierren los indicadores mensuales.
Paralelamente, El Universal reportó que la Secretaría de Seguridad de Tabasco prohibió a sus empleados hablar sobre “La Barredora”, el grupo delictivo liderado por Bermúdez. Un oficio interno ordena a los funcionarios abstenerse de hacer declaraciones a los medios. Irónicamente, fue el gobierno de Javier May quien inicialmente expuso las actividades criminales de Bermúdez, señalando incluso complicidad del exgobernador y actual coordinador de senadores de Morena, Adán Augusto López. Ahora, el tema es un taboo absoluto.
¿Silencio por estrategia o por temor a más revelaciones? Sheinbaum esquiva entrar en detalles y pasa la pelota a la Fiscalía, mientras el caso de Bermúdez sigue envuelto en un misterio más denso que una novela de intriga política.

