
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, salió al quite con una advertencia más clara que un semáforo en verde: cualquier intento de invadir la Embajada de México en Perú sería un patinón épico al derecho internacional. Esto, luego de que el presidente peruano, José Jerí, amenazara con repetir el numerito de Ecuador para capturar a Betssy Chávez, política asilada. ¿Diplomacia o guion de telenovela?
Sheinbaum no se anduvo por las ramas y calificó la posible acción como una “irregularidad internacional” que violaría todas las leyes habidas y por haber. Recordó el fiasco en Ecuador, donde se ignoraron normas como quien ignora notificaciones de WhatsApp, y defendió el asilo a Chávez, exfuncionaria de Pedro Castillo, como un derecho humano respaldado por tratados globales. “La vulneración sería muy grave”, soltó, aunque tiró un hueso de paz diciendo que el diálogo siempre es el camino, no las patadas a la puerta.
Mientras Jerí subía la temperatura diplomática con sus declaraciones, el presidente del Consejo de Ministros de Perú, Ernesto Álvarez, trató de bajar el drama asegurando que no es buena idea irrumpir en la embajada mexicana como si fuera una piñata. Menos mal, porque una movida así sería más desastrosa que un karaoke sin micrófono.
¿Se calmarán los ánimos o tendremos un nuevo capítulo de crisis internacional? Sheinbaum deja claro que México no se quedará de brazos cruzados si alguien juega al Rambo con su embajada. Esto está más tenso que un partido en penales, y esperemos que el diálogo gane antes de que alguien meta un autogol.

