
¡Atención, cavernícolas del siglo XXI! Italia acaba de aprobar por unanimidad un proyecto de ley que convierte el feminicidio en un crimen específico, castigado con cadena perpetua. Sí, señores, ahora matar a una mujer por odio, discriminación o violencia no será solo un “mal día” en el expediente. El nuevo artículo del código penal, respaldado con 237 votos a favor y cero en contra, pone el foco en las características de la víctima. Antes, solo había agravantes si el asesino era el esposo o un pariente. ¡Qué consideredo!
La primera ministra, Giorgia Meloni, celebró la medida como un escudo para la libertad y dignidad de las mujeres. Aprobada previamente por el Senado en julio, esta ley llega justo para el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Y no es para menos: la ONU soltó un dato escalofriante, revelando que unas 50,000 mujeres y niñas fueron asesinadas el año pasado por parejas o familiares. Es como si el amor tóxico tuviera su propia liga de estadísticas mortales.
En Italia, el Instituto Nacional de Estadística (Istat) no se quedó atrás con las cifras de terror. De 327 homicidios en 2024, 116 víctimas fueron mujeres y niñas. Y adivinen quiénes fueron los culpables en el 92.2% de los casos: sí, hombres. Parece que algunos no entendieron que “no” significa “no”, ni siquiera en italiano.
Esta ley es un golpe sobre la mesa, o más bien un martillazo a ciertas mentalidades prehistóricas. ¿Será suficiente para cambiar el guion de esta trágica película? Mientras tanto, Italia dice “basta” y pone candado perpetuo a los monstruos. ¡Aplausos, pero con cautela!

