
En una “Mañanera del Pueblo” más jugosa que un chisme de vecindad, Claudia Sheinbaum salió a batear por Fátima Bosch, la flamante Miss Universo 2025. La presidenta pidió no mezclar la corona reluciente de la reina con el pantano legal de Raúl Rocha Cantú, copropietario del certamen, quien está hasta el cuello en investigaciones por tráfico de hidrocarburos y armas.
Sheinbaum, con la calma de quien esquiva un drama en WhatsApp, aclaró que la Fiscalía General de la República (FGR) es quien debe cantar las verdades sobre Rocha Cantú. Según reportes de El Reforma y Carlos Loret de Mola, este empresario opera una red que parece sacada de una película de narcos: combustible robado desde Guatemala, mezclado en Querétaro en un lugar llamado “El Patio”, y distribuido a empresas con nombres tan raros como AGUI-MAR y PALMA SIKA. Todo, claro, con facturas más falsas que un influencer sin filtros.
Pero eso no es todo. La FGR también lo señala por tráfico de armas a través de empresas como SETER, que habrían armado hasta al Grupo Sombra y al Cártel del Golfo. Rocha Cantú, oliendo el peligro, se apuntó como testigo colaborador el 21 de octubre, firmando un acuerdo con el Ministerio Público tras una orden de captura el 15 de noviembre. Incluso hubo detenciones, como la de Mari Carmen N., supuesta enlace de esta red de intriga.
La presidenta insistió en separar el mérito de Fátima Bosch de este culebrón. “Que no le quiten el brillo a la chica por los líos de otros”, dijo, mientras el caso sigue caliente en la agenda de la FGR. Total, una corona no debería cargar con el peso de un expediente criminal, ¿o sí? Esto está más enredado que un chiste de doble sentido en una boda.

