
En un giro más dramático que un final de certamen de belleza, el tribunal municipal del sur de Bangkok emitió una orden de arresto contra Jakkaphong “Anne” Jakrajutatip, copropietaria de Miss Universo, por no presentarse a una audiencia sobre presunto fraude financiero. ¿Dónde está Anne? Nadie lo sabe, aunque rumores y Lupita Jones, primera mexicana en ganar la corona, apuntan a que podría estar en México, escondida entre tacos y tiaras.
Las autoridades tailandesas acusan a Anne y a su empresa, JKN Global Group, de engañar a Raweewat Maschamadol, un inversionista que compró bonos por 30 millones de baht (unos 880 mil dólares) entre 2022 y 2023. Según documentos judiciales, JKN ocultó sus problemas de liquidez, dejando al pobre Raweewat con más deudas que un concursante con extensiones de cabello financiadas. La Comisión de Bolsa y Valores de Tailandia también investiga irregularidades en los balances de 2023 y 2024.
JKN admitió su insolvencia tras no pagar 3.400 millones de baht, solicitando rehabilitación empresarial. Anne, quien compró Miss Universo en 2022 por 20 millones de dólares, renunció a la dirección ejecutiva en junio de 2024, junto a su hermana Pimuma, mientras las investigaciones avanzan. Conocida por ser la primera mujer dueña del certamen y fundadora de LIFT, que defiende derechos transgénero, su imagen de diversidad choca ahora con este culebrón legal.
Aunque revolucionó Miss Universo permitiendo participar a mujeres casadas y madres, su futuro como cara del concurso pende de un hilo más fino que un tacón de pasarela. ¿Estará en México planeando su próximo desfile o solo esquivando la ley? Esto tiene más intriga que un reality de reinas destronadas.

