
¡Se le vino el mundo encima! Un tribunal peruano condenó este jueves al expresidente Pedro Castillo (2021-2022) a más de once años de prisión por conspiración para rebelión, tras su desastroso intento de golpe de Estado en diciembre de 2022. Quiso jugar a ser el mandamás absoluto, pero terminó con grilletes.
La Sala Penal Especial del Tribunal Supremo le impuso una sentencia de once años, cinco meses y 15 días por tramar disolver el Congreso, aunque lo absolvió de abuso de autoridad y perturbación de la tranquilidad pública. La Fiscalía, que pedía 34 años, se quedó con las ganas de un castigo más severo. Castillo, en prisión preventiva desde aquel diciembre, gritó su inocencia en los alegatos finales y pidió la nulidad del proceso por supuesta parcialidad de los magistrados, según ‘La República’. Pero el fallo llegó igual.
No está solo en el banquillo: la ex primera ministra Betssy Chávez y el exministro del Interior Willy Huerta recibieron la misma pena. Chávez, asilada en la Embajada de México, enfrenta una orden de detención nacional e internacional, como si fuera protagonista de una película de espías. Huerta y el exministro Aníbal Torres, condenado a seis años y ocho meses, tienen sus penas suspendidas hasta una apelación.
Este culebrón político peruano parece no tener fin. Castillo quiso ser el héroe de su propia historia, pero terminó como villano de una trama que ni Netflix se atrevería a producir. ¿Será este el cierre de su capítulo, o vendrán más giros con apelaciones y dramas diplomáticos? Esto está más enredado que un nudo marinero en tormenta.

