
¡Noticia bomba! Donald Trump y Nicolás Maduro tuvieron una charla telefónica la semana pasada, y hasta coquetearon con la idea de un cara a cara en suelo estadounidense, según The New York Times. Sería la primera vez que un presidente de EE. UU. se sienta con el líder venezolano, etiquetado como «autoritario» por muchos. ¿Diplomacia o reality show? Eso está por verse, porque por ahora no hay nada concreto.
Mientras Trump juega a ser el sheriff del hemisferio, acusando a Maduro de encabezar el supuesto Cártel de los Soles —algo que Caracas niega con más pasión que un culebrón—, su tono sigue siendo más rudo que un western de bajo presupuesto. Desde septiembre, EE. UU. ha estado reventando embarcaciones cargadas de supuestas drogas venezolanas, una movida que demócratas y expertos en derechos humanos critican como ejecuciones extrajudiciales. Y no contento con el mar, Trump amenazó el jueves con bombardear objetivos terrestres. «La tierra es más fácil, y eso empieza pronto», dijo, como si estuviera planeando un videojuego en lugar de política exterior.
¿Será que Trump quiere a Maduro en su terreno para un duelo verbal, o solo busca ratings internacionales? La Casa Blanca y el Ministerio de Comunicaciones venezolano guardan silencio, dejándonos con más intriga que una temporada de cliffhanger. Esto pinta como un enfrentamiento épico: un magnate de reality contra un líder de barricada. Que alguien prepare el ring, porque si esta reunión pasa, será más espectáculo que un debate presidencial con micrófonos abiertos.

