Maria Cantwell, la demócrata estrella del Comité de Comercio del Senado, está furiosa. Este jueves arremetió contra el cierre temporal del aeropuerto de El Paso, Texas, por la FAA, calificándolo de “inaceptable”. ¿La razón? Un sistema militar antidrones basado en láser que parece sacado de una película de bajo presupuesto.
Todo empezó el martes por la noche, cuando la FAA decidió cerrar el aeropuerto por 10 días tras el anuncio del Pentágono de desplegar su juguete láser sin un análisis de seguridad completo. Pero, tras solo ocho horas de caos, el miércoles por la mañana levantaron la medida. Resultado: viajeros varados, vuelos de evacuación médica en el limbo y un desorden digno de comedia slapstick. Cantwell no se mordió la lengua en una audiencia: “Hay un problema serio de coordinación entre Defensa y la FAA. Esto no es un videojuego, hay que resolverlo ya”.
La FAA justificó el cierre por “razones especiales de seguridad”, mientras fuentes anónimas revelaron que temían que el láser del Ejército convirtiera aviones en pollo asado. Aunque estaba prevista una reunión el 20 de febrero, el Ejército dijo “¿para qué esperar?” y actuó por su cuenta. El secretario de Transporte, Sean Duffy, echó la culpa a un dron de un cártel mexicano, aunque un avistamiento así suele parar el tráfico unos minutos, no provocar un cierre épico. El Pentágono, por su parte, asegura que hay más de 1,000 incidentes mensuales con drones en la frontera con México.
¿Un láser militar o un dron narco? Sea lo que sea, este lío tiene más giros que una telenovela y menos sentido que un reality de supervivencia en el desierto.


