¡Escándalo líquido en Chihuahua! Efraín Morales López, jefe de la Comisión Nacional de Agua (Conagua), destapó un charco turbio: funcionarios públicos se adjudicaron, junto a sus familiares, unos 150 títulos de concesión de agua durante las administraciones de Vicente Fox (2000-2006) y Enrique Peña Nieto (2012-2018).
Morales López reveló que estos títulos acaparan 47 millones de metros cúbicos de agua, suficiente para hidratar a comunidades enteras o llenar piscinas olímpicas para una fiesta VIP. Actualmente, Conagua está revisando el desmadre con lupa, porque esto no es solo un goteo, es un diluvio de irregularidades. Han analizado 53,600 títulos de concesión, y sorpresa: muchos destinados a uso agrícola riegan campos de golf y complejos deportivos de lujo. ¿Cultivos? Más bien césped para millonarios.
El titular de Conagua promete que la nueva Ley de Aguas será el paraguas para ordenar este aguacero de abusos. Aprobada el 4 de diciembre de 2025 por la Cámara de Diputados y ratificada por el Senado en un sprint legislativo, esta reforma busca garantizar el derecho humano al agua, frenar el acaparamiento y repartir el recurso como si fuera pastel en fiesta infantil: equitativo y sin codazos. Las zonas con uso ilegal serán clausuradas una vez que terminen las revisiones, y los nombres de los pillos podrían salir a flote.
Mientras tanto, en Chihuahua, el agua sigue siendo un tesoro más codiciado que Wi-Fi gratis en un café. ¿Logrará Conagua secar este pantano de corrupción o solo cambiarán los charcos de dueño? Esperemos que no terminen regando más excusas que soluciones.


